Como la página doblada de un libro
te hiciste esquina en mi memoria
para que no dejara de leerte
en la soledad de la lectura.
Desde la ignorancia que conceden
los momentos para decidir,
pronto la cena no sería nuestra
ni lo refrescos o las cervezas.
Descubrí la sombra amarga de la vida;
la que te acuna mientras lees un poema
o la que canta ciertas canciones
en el oído de un cuerpo extraño.
Te recordé como un trozo de cristal,
el mismo con el que me corté
en madrugadas cuando aún no sabía
que me había desangrado por palabras.
En el momento que decides ser verdugo
de la hoja de un libro para doblarla
-con indiferencia al tiempo-
has de saber que siempre quedará marca.
La ironía que se le concede a la vida
es que la belleza de los libros con historia
llenos de marca e incluso rotos
son mis libros favoritos.
Aunque nunca me ha gustado
ser yo la que
doble, escriba o marque
en la vida de un libro.
te hiciste esquina en mi memoria
para que no dejara de leerte
en la soledad de la lectura.
Desde la ignorancia que conceden
los momentos para decidir,
pronto la cena no sería nuestra
ni lo refrescos o las cervezas.
Descubrí la sombra amarga de la vida;
la que te acuna mientras lees un poema
o la que canta ciertas canciones
en el oído de un cuerpo extraño.
Te recordé como un trozo de cristal,
el mismo con el que me corté
en madrugadas cuando aún no sabía
que me había desangrado por palabras.
En el momento que decides ser verdugo
de la hoja de un libro para doblarla
-con indiferencia al tiempo-
has de saber que siempre quedará marca.
La ironía que se le concede a la vida
es que la belleza de los libros con historia
llenos de marca e incluso rotos
son mis libros favoritos.
Aunque nunca me ha gustado
ser yo la que
doble, escriba o marque
en la vida de un libro.
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