jueves, 23 de marzo de 2017

Mi tristeza

Regresarás a mi cama
con las primeras gotas de lluvia
para cantar debajo de las sábanas
la canción que tanto te gusta
y yo nunca recuerdo.

Siempre olvido que regresarás,
aunque tú siempre lo hagas,
aunque nunca termines de marcharte,
y esperes, paciente,
detrás de la puerta
pudriendo la madera
secando la luz.

Ahora, que te busco
entre los pliegues, secos,
que arañan mi cara
y enmarañan,
uno a uno,
los mechones que caen a la almohada,
no te encuentro.

Me acostumbré a tu regazo.

Te dejaré volar
para que mueras en el cielo
y las gotas de lluvia,
como perro cazador,
te dejen a los pies de mi cama.

Quédate.
(Sonrío cuando te marchas)

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