lunes, 6 de marzo de 2017

Eternamente marchito

Me regaló una rosa.

Una rosa roja 
envuelta en plástico 
y sin quitarle las espinas.

Era mi cumpleaños y
me regaló un libro, también.

Y yo, guarde la rosa y
la seque en mi cuarto.

Ahora, 
él se ha convertido en la rosa.
Una rosa bella por un momento
para pasar a ser, toda la eternidad,
un recuerdo marchito.

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