sábado, 6 de mayo de 2017

No puedo escribir. Las letras danzan alrededor de mi cabeza y se apagan al coger papel. Me atormentan en la noche y en el día. Las olvido, hasta que pasa una imagen tocándome, sutilmente, la pupila con la que observo las imágenes que se convierten en palabras. En ese momento vuelven a mí. Danzan y danzan con letras afiladas que se van clavando en mí ser y yo no puedo pararlas. No puedo escribirlas y me acosan.

Me marchito a destiempo porque nunca fui una flor. Porque nunca florecí. 

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